
Normalmente el que tiene que tomar las decisiones económicamente responsables tendrá que sacrificar el elogio de la gente.
En esta época de crisis será necesario reforzar el profesionalismo gerencialtomando medidas que difícilmente serán entendidas por muchos de los stakeholders de las empresas, y que por el contrario podrán producir malos comentarios y críticas que se tendrán que afrontar fríamente.
Para empezar será necesario reafirmar los conceptos de equilibro entre los interés de las personas e interés de la empresa, y para mantener la balanza derecha es probable que se tengan que tomar impopulares medidas, por ejemplo no mantener la planilla completa eliminando puestos fácilmente sustituibles, retrasar aumentos de sueldos o evitar contrataciones innecesarias aunque estas sean solicitadas por personas influyentes en la organización.
Posiblemente se tengan que reducir excesivos gastos en viáticos o reajustar presupuestos pudiendo causar así incomodidad en el personal. Igualmente, cuando en los directorios los accionistas escuchen propuestas de austeridad en el reparto de utilidades, no tendrán muchas ganas de sonreír.
Con los proveedores la cosa no cambia, ya que se tendrá que interrumpir las cordiales relaciones para renegociar precios, periodos crediticios o simplemente reducir los volúmenes de compra.
Lamentablemente la toma de estas medidas, son funciones propias de las personas encargadas de direccionar el destino de las organizaciones y la toma de este tipo de decisiones calculadoras y profesionales, serán las mejores muestras de talento y capacidad gerencial de los ejecutivos.
Por esto es necesario mantener firmes las convicciones y compromisos con la organización, teniendo en cuenta que el objetivo principal no es asegurar el bienestar temporal de muchos trabajadores, si no, el bienestar continuo de los trabajadores estrictamente necesarios. No es la idea enriquecer a los accionistas en poco tiempo, si no, asegurar la sostenibilidad de sus razonables ingresos.
No es posible enfocarse en mantener cordiales relaciones con los proveedores, si es que la cadena de valor no se mantiene sólida en todos los eslabones.
Por ultimo se debe tener en cuenta que la empresa es un ser independiente y que al igual que las personas necesita tener autonomía en su evolución. y no servir para satisfacer desmedidamente las necesidades de grupos específicos. Manteniendo esta filosofía el malo de la película se podrá convertir en el héroe de la zaga.
Artículo publicado en el diario Gestión
http://e.gestion.pe/128/impresa/pdf/2009/06/11/2780.pdf
En esta época de crisis será necesario reforzar el profesionalismo gerencialtomando medidas que difícilmente serán entendidas por muchos de los stakeholders de las empresas, y que por el contrario podrán producir malos comentarios y críticas que se tendrán que afrontar fríamente.
Para empezar será necesario reafirmar los conceptos de equilibro entre los interés de las personas e interés de la empresa, y para mantener la balanza derecha es probable que se tengan que tomar impopulares medidas, por ejemplo no mantener la planilla completa eliminando puestos fácilmente sustituibles, retrasar aumentos de sueldos o evitar contrataciones innecesarias aunque estas sean solicitadas por personas influyentes en la organización.
Posiblemente se tengan que reducir excesivos gastos en viáticos o reajustar presupuestos pudiendo causar así incomodidad en el personal. Igualmente, cuando en los directorios los accionistas escuchen propuestas de austeridad en el reparto de utilidades, no tendrán muchas ganas de sonreír.
Con los proveedores la cosa no cambia, ya que se tendrá que interrumpir las cordiales relaciones para renegociar precios, periodos crediticios o simplemente reducir los volúmenes de compra.
Lamentablemente la toma de estas medidas, son funciones propias de las personas encargadas de direccionar el destino de las organizaciones y la toma de este tipo de decisiones calculadoras y profesionales, serán las mejores muestras de talento y capacidad gerencial de los ejecutivos.
Por esto es necesario mantener firmes las convicciones y compromisos con la organización, teniendo en cuenta que el objetivo principal no es asegurar el bienestar temporal de muchos trabajadores, si no, el bienestar continuo de los trabajadores estrictamente necesarios. No es la idea enriquecer a los accionistas en poco tiempo, si no, asegurar la sostenibilidad de sus razonables ingresos.
No es posible enfocarse en mantener cordiales relaciones con los proveedores, si es que la cadena de valor no se mantiene sólida en todos los eslabones.
Por ultimo se debe tener en cuenta que la empresa es un ser independiente y que al igual que las personas necesita tener autonomía en su evolución. y no servir para satisfacer desmedidamente las necesidades de grupos específicos. Manteniendo esta filosofía el malo de la película se podrá convertir en el héroe de la zaga.
Artículo publicado en el diario Gestión
http://e.gestion.pe/128/impresa/pdf/2009/06/11/2780.pdf

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